Cómo educar a un perro a no depender obsesivamente del propietario

perro obsesivoCuando una persona adquiere un perro, debe ser consciente de la naturaleza de esta especie. El perro vive en manada, por lo que estamos ante una especie animal tremendamente social, más incluso que la humana. Los perros conviven en manadas que son organizaciones sociales muy jerarquizadas. Esto significa que existe una jerarquía muy marcada, en el que hay un líder o una pareja líder dentro de esa manada encargada de dominar y proteger al resto de miembros, y el resto de sus miembros son perros sumisos que conviven equilibradamente dentro de una manada que le ofrece protección, comida, seguridad, etc.

Cuando un perro llega a nuestro hogar, necesita que se le marque desde el primer día esa jerarquía. En esa pequeña manada que será nuestra familia, el perro debe educarse como un miembro más dentro de esa manada, y nosotros, los propietarios debemos erigirnos como líderes. Nuestra responsabilidad como tal será proporcionarle comida, disciplina, ejercicio, cuidados y mucho cariño. En una manada estable, nuestro perro debería convivir equilibra y armoniosamente con nosotros pero, ¿qué pasa si conseguimos un perro sumiso demasiado dependiente de nosotros?

Estoy hablando de ese perro que nos sigue a todas partes, convirtiéndose en poco más que nuestra sombra, que sufre una ansiedad terrible cuando nos ausentamos y que literalmente “siempre está entre nuestras piernas”.

Evidentemente, estamos ante un perro que no es equilibrado, y que depende de forma obsesiva de nosotros y de nuestra presencia. Como no es una dependencia sana, quiero ofrecerte una serie de pautas para que tu perro aprenda a vivir sin tu presencia de forma segura y sin ansiedad ni miedos:

  • Desde el primer día, debes tender a la dependencia de tu perro. Soy consciente de que cuando queremos a un animal estaríamos todo el día acariciándolo, poniéndolo en nuestro regazo, mimándolo con juguetes y comida, etc. sin embargo, no debemos caer en este error. Hay que evitar prácticas tan usuales como dormir con el perro, estar viendo la televisión e invitarlo a dormir sobre nuestro regazo, permitirle que nos siga siempre por todas las zonas de la casa…
  • Hazte con una jaula o transportín. Es muy positivo marcar tiempos dentro de la jaula. No es un modo correctivo ni un castigo tener a tu perro en una jaula por un tiempo concreto. Puedes empezar por encerrarlo en la hora de la comida para que no moleste demandando comida, puedes encerrarlo por la noche para dormir, puedes encerrarlo para trasladarlo en coche al veterinario o de vacaciones, etc. Tu perro debe aprender a que pase lo que pase, tú siempre volverás.
  • Marca zonas en la casa donde no pueda acceder, por ejemplo, la cocina. No permitas que tu perro acceda, así aprenderá a que por estar en otra zona no le va a pasar nada. Es importante la disciplina para que tu perro se sienta seguro.
  • He hablado de evitar que duerma contigo, pero si puedes evitar también que duerma en la misma habitación, mucho mejor. Así evitarás que se cree esta dependencia obsesiva.
  • Cuida el periodo de socialización: se da entre los 2 y los 4 meses. Es fundamental que tu perro pueda relacionarse con todo tipo de personas y animales, de esta forma, reforzarás su autoestima y evitarás que desarrolle miedo o agresividad hacia sus iguales o hacia desconocidos.
  • Dale “vacaciones” a tu perro. Puedes llevarlo a casa de un familiar o a casa de un amigo. Es muy positivo que aprenda a convivir en entornos y espacios en los que tú no estés presente.
  • No te conviertas en su líder exclusivo. Si vives solo o sola, aplica las pautas anteriores, pero si vives en pareja o con una familia de más miembros, no dudes en compartir ese liderazgo.
  • No descuides el ejercicio físico. El ejercicio físico logrará reducir la ansiedad que pueda sufrir tu perro al separarse de ti. Ya sabes que hay razas más o menos enérgicas. Si tu perro es de raza pasiva, mínimo tres paseos de 15-30 minutos al día cada uno. Si es de energía alta, mínimo 45 minutos cada paseo, tres veces al día, combinando el paseo, con carreras y juegos de intensidad alta.

Con estas sencillas pautas, lograrás que tu perro se sienta seguro y equilibrado, y puedas disfrutar de un perro que no te acosa, si no que te acompaña, y lo más importante, en un estado de salud emocional y físico sano y fuerte.

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