Cómo viajar con nuestro perro

viajar con perroHacer un viaje es una ilusión tremenda, y si nuestro perro nos acompaña, esa ilusión no tiene límites, bueno sí, la de nuestra preocupación por cómo se sentirá nuestro perro viajando.

Antes de decidir el destino de nuestro viaje, sobre todo si es a un país extranjero, es fundamental que te empapes de la normativa en cuanto a perros que en aquel país rige y es mejor conocerla para evitar malos entendidos y/o multas.

Una vez tengas claro dónde quieres viajar, debes tener en cuenta estos consejos para hacer del viaje un trayecto tranquilo:

1. Antes de salir de viaje, es fundamental que agotes a tu perro con ejercicio físico. ¿Por qué? Porque así aprovechará el viaje para descansar, no estará tan ansioso y el viaje será más tranquilo. De lo contrario, si partís de viaje sin haberlo expuesto a ejercicio físico, agotará la energía en el trasportín, dando tumbos, ladrando, etc.

2. La mayoría de los perros sufren algo de ansiedad cuando viajan. Si el viaje es en coche y está acostumbrado no hay problema, sin embargo, si se ve envuelto de un entorno desconocido la ansiedad hace presencia, y muchas veces se ve reflejada a través del malestar de su estómago. Sucede sobre todo cuando el perro viaja en tren, en barco o en avión.

Para evitar al máximo este malestar lo mejor es llevarnos la comida que nuestro perro come habitualmente, evitando tener que comprar pienso para perros cuando lleguemos a nuestro destino. Desconocemos si la marca que consume diariamente la encontraremos en este sitio, por tanto, más vale no improvisar.

No es recomendable que coma mucho antes de salir, puesto que el estómago tiende a descomponerse. Tampoco le des de comer mientras dura el viaje. ¿Lo ideal? Darle poca cantidad cuando paréis a hacer un descanso o tras el viaje.

3. Fundamental llevar los datos sanitarios actualizados y tener al perro identificado y con el chip puede ayudarnos mucho en caso de que nuestro perro se pierda. Lo ideal es llevar una placa en el collar donde venga grabado su nombre y nuestro número de teléfono para que puedan contactar con nosotros.

4. En la Unión Europea, por ejemplo. es obligatorio que el perro lleve microchip y lleves encima la cartilla de vacunaciones y el pasaporte internacional. El veterinario podrá darte todo lo necesario para viajar.

5. Obviamente, el alojamiento donde te hospedes es importante que acepte perros. Una vez en el hotel o apartamento y antes de entrar, da un largo paseo con tu perro para que interiorice el entorno a través de los olores. Le dará confianza y cierto control, así una vez dentro, estará más tranquilo.

6. Así como hay perros que disfrutan viajando, otros lo pasan fatal, pues se marean o la ansiedad les juega malas pasadas. Con esto debemos tener mucho cuidado, ya que un perro nervioso en el coche puede distraernos. Si el viaje es largo lo mejor es consultar con el veterinario si merece la pena sedar a nuestro perro para que haga el viaje tranquilo o administrarle algún medicamento natural para evitar el mareo. De una forma u otra, tu voz tranquila y suave será el mejor medicamento para calmarle.

7. No olvides meter en el trasportín donde viaja tu perro su manta o una manta que huela a ti, así como su juguete preferido. Esto le dará seguridad.

Os dejo el enlace de esta web de Piensos para perros Royal Canin. En ella podéis encontrar tiendas que os llevan el pienso a domicilio. Si se os olvida su comida en casa no está de más tenerla en cuenta. También tiene un buscador que localiza la tiendas con productos para perros más cercano a donde tú estés.

Si queréis más información sobre la documentación que debéis llevar encima para viajar con vuestro perro podéis consultar este link.

¡Buen viaje!

perro obsesivo

Cómo educar a un perro a no depender obsesivamente del propietario

perro obsesivoCuando una persona adquiere un perro, debe ser consciente de la naturaleza de esta especie. El perro vive en manada, por lo que estamos ante una especie animal tremendamente social, más incluso que la humana. Los perros conviven en manadas que son organizaciones sociales muy jerarquizadas. Esto significa que existe una jerarquía muy marcada, en el que hay un líder o una pareja líder dentro de esa manada encargada de dominar y proteger al resto de miembros, y el resto de sus miembros son perros sumisos que conviven equilibradamente dentro de una manada que le ofrece protección, comida, seguridad, etc.

Cuando un perro llega a nuestro hogar, necesita que se le marque desde el primer día esa jerarquía. En esa pequeña manada que será nuestra familia, el perro debe educarse como un miembro más dentro de esa manada, y nosotros, los propietarios debemos erigirnos como líderes. Nuestra responsabilidad como tal será proporcionarle comida, disciplina, ejercicio, cuidados y mucho cariño. En una manada estable, nuestro perro debería convivir equilibra y armoniosamente con nosotros pero, ¿qué pasa si conseguimos un perro sumiso demasiado dependiente de nosotros?

Estoy hablando de ese perro que nos sigue a todas partes, convirtiéndose en poco más que nuestra sombra, que sufre una ansiedad terrible cuando nos ausentamos y que literalmente “siempre está entre nuestras piernas”.

Evidentemente, estamos ante un perro que no es equilibrado, y que depende de forma obsesiva de nosotros y de nuestra presencia. Como no es una dependencia sana, quiero ofrecerte una serie de pautas para que tu perro aprenda a vivir sin tu presencia de forma segura y sin ansiedad ni miedos:

  • Desde el primer día, debes tender a la dependencia de tu perro. Soy consciente de que cuando queremos a un animal estaríamos todo el día acariciándolo, poniéndolo en nuestro regazo, mimándolo con juguetes y comida, etc. sin embargo, no debemos caer en este error. Hay que evitar prácticas tan usuales como dormir con el perro, estar viendo la televisión e invitarlo a dormir sobre nuestro regazo, permitirle que nos siga siempre por todas las zonas de la casa…
  • Hazte con una jaula o transportín. Es muy positivo marcar tiempos dentro de la jaula. No es un modo correctivo ni un castigo tener a tu perro en una jaula por un tiempo concreto. Puedes empezar por encerrarlo en la hora de la comida para que no moleste demandando comida, puedes encerrarlo por la noche para dormir, puedes encerrarlo para trasladarlo en coche al veterinario o de vacaciones, etc. Tu perro debe aprender a que pase lo que pase, tú siempre volverás.
  • Marca zonas en la casa donde no pueda acceder, por ejemplo, la cocina. No permitas que tu perro acceda, así aprenderá a que por estar en otra zona no le va a pasar nada. Es importante la disciplina para que tu perro se sienta seguro.
  • He hablado de evitar que duerma contigo, pero si puedes evitar también que duerma en la misma habitación, mucho mejor. Así evitarás que se cree esta dependencia obsesiva.
  • Cuida el periodo de socialización: se da entre los 2 y los 4 meses. Es fundamental que tu perro pueda relacionarse con todo tipo de personas y animales, de esta forma, reforzarás su autoestima y evitarás que desarrolle miedo o agresividad hacia sus iguales o hacia desconocidos.
  • Dale “vacaciones” a tu perro. Puedes llevarlo a casa de un familiar o a casa de un amigo. Es muy positivo que aprenda a convivir en entornos y espacios en los que tú no estés presente.
  • No te conviertas en su líder exclusivo. Si vives solo o sola, aplica las pautas anteriores, pero si vives en pareja o con una familia de más miembros, no dudes en compartir ese liderazgo.
  • No descuides el ejercicio físico. El ejercicio físico logrará reducir la ansiedad que pueda sufrir tu perro al separarse de ti. Ya sabes que hay razas más o menos enérgicas. Si tu perro es de raza pasiva, mínimo tres paseos de 15-30 minutos al día cada uno. Si es de energía alta, mínimo 45 minutos cada paseo, tres veces al día, combinando el paseo, con carreras y juegos de intensidad alta.

Con estas sencillas pautas, lograrás que tu perro se sienta seguro y equilibrado, y puedas disfrutar de un perro que no te acosa, si no que te acompaña, y lo más importante, en un estado de salud emocional y físico sano y fuerte.

Cómo educar a un perro equilibrado

educar a un perro equilibradoMuchos propietarios comentan el carácter utópico del llamado perro equilibrado, es decir, aquel perro disciplinado que convive con la familia de forma armoniosa y feliz.

No se puede pretender que un perro nazca equilibrado: el equilibrio lo tiene que conseguir su entorno. Dependerá exclusivamente del propietario el que su perro sea equilibrado o no. ¿Cómo?

La primera premisa es olvidarse de utopías: cualquier perro puede ser equilibrado, pero hay una serie de factores que resumen el equilibrio del perro perfecto:

  • Una buena alimentación: la desnutrición, tanto por escasez como por abundancia son perjudiciales para tu perro. Vigila su alimentación dándole de comer alimento balanceado, de esta forma, conseguirás un buen estado de salud física que comprobarás en su energía, su pleo, los dientes, y hasta en su forma de ser.
  • Unos buenos cuidados: las revisiones veterinarias son imprescindibles para prevenir enfermedades. Somete a tu perro a tratamientos antiparasitarios, tanto de forma externa como interna, de esta forma, evitarás que tu perro sufra ansiedad por la molestia de los indeseables parásitos.
  • Una buena educación: educar significa tener paciencia, constancia y disciplina, pero sobretodo, respetar su naturaleza como especie canina, por lo que olvídate de humanizar a tu perro. Infórmate sobre la convivencia natural de los perros, y observa que las manadas son grupos sociales constituidos de forma jerárquica, en la que una pareja es la líder y el resto de la manada son perros sumisos. En tu casa debes trabajar por una asimilación de roles en los que tú o tú y tu pareja seáis los líderes, y tu perro, el resto de la manada. Un perro sumiso, cuya única función es complacer a su líder es un perro realizado, equilibrado.
  • Una buena dosis de ejercicio: infórmate sobre la raza de tu perro. ¿Es un perro de caza?, ¿de presa?, ¿guardián?, ¿lebrel?, ¿de compañía?, ¿terrier?… Dependiendo de la raza o cruces de razas, tu perro puede ser un perro de energía alta, media o baja. Descubre qué energía tiene tu perro, y apórtale el nivel de actividad física suficiente como para quemar esa energía. Debes tener claro que, si tu perro no quema esa energía mediante paseos, carreras, juegos, etc., quemará esa energía realizando malas conductas: ladridos, destrozos, hoyos, etc. y desarrollará ansiedad por estrés.

Como ves, son puntos muy fáciles de cumplir por tu parte. Sé responsable con tu función de propietario y aporta a tu perro todo lo que necesitará para ser un perro feliz y equilibrado, tanto física como emocionalmente.

Cómo educar a un perro a relacionarse con niños

educar a un perro

Educar a un perro a relacionarse con niños es una de las principales tareas a la que se debe enfrentar un propietario de un perro desde que éste es cachorro.

Estamos cansados de escuchar por los diferentes medios de comunicación sobre los numerosos ataques que sufren los niños por diferentes razas de perros: las estadísticas hablan y más del 85 por ciento de los ataques son producidos por el mismo perro del niño. ¿Asombroso verdad? Pues no lo es tanto si reflexionamos sobre la relación que los niños tienen con los perros con los que conviven. Los niños suelen jugar de forma brusca y en muchas ocasiones no son conscientes del daño que pueden ocasionar al perro y de los avisos que éste transmite.

A la hora de educar a un perro a interactuar con los niños es importante empezar cuanto antes y el momento ideal es durante el periodo de socialización.

El periodo de socialización es un periodo que transcurre entre los 2 y los 4 meses del cachorro y se caracteriza por ser una etapa en la que el cachorro está muy sensible a los estímulos externos. Esto significa que si el cachorro, durante este periodo tiene relación con niños, no solo con los de casa, sino los niños de la calle, del parque, etc, y siempre y cuando estas interacciones sean positivas, el perro cuando sea adulto no presentará ningún tipo de conducta inadecuada con los niños. Por el contrario, si no sometemos al cachorro a estas interacciones con niños, cuando el cachorro sea adulto desarrollará una conducta de miedo o agresividad, fruto de la ansiedad que causa el desconocimiento.

Atención también, como he comentado, al tipo de interacciones. Los niños, como he comentado, suelen ser muy bruscos, y si durante esta etapa tiene un encuentro traumático con algún niño, este episodio tardará mucho en cicatrizar. Asegúrate de poner en sobreaviso a los niños para que lo acaricien con suavidad o le den de comer alguna croqueta con el fin de que el cachorro asocie el niño con algo agradable.

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de educar a un perro, es educarlo hacia la sumisión. Un perro dominante podría tratar a un niño como un cachorro, marcándole ciertas conductas con gruñidos o incluso con algún ataque leve para recordarle su estatus.

Dentro de la importancia que tiene educar a un perro a que interactúe de forma adecuada con los niños, es sobretodo fundamental, que eduques a los niños. Los niños deben aprender a respetar los horarios del perro: el horario de descanso, de sueño, de juegos, de comida, etc. y que aprenda a identificar las señales del perro: los gruñidos, los bostezos, la disposición de las orejas, la cola y los ojos, etc. La mayoría de ataques producidos por perros hacia niños, han sido debidos a que éstos han hecho caso omiso a los avisos de los perros.

Tener información sobre como educar a un perro, sobre los avisos, sobre el respeto de los horarios del perro, y educar al niño evitará incidentes que podrían llegar a ser irreversibles.

educar a un perro

Cómo educar a un perro a ser sumiso

educar a un perroEducar a un perro a ser sumiso es un trabajo de perseverancia, paciencia y esfuerzo por tu parte, como propietario. ¿Por qué es importante educar a un perro hacia la sumisión?

Los perros son animales muy sociales que viven en manadas en un sistema altamente jerarquizado. En esta jerarquía hay una pareja de perros líderes que son los dominantes y cuya función es la de organizar y controlar a su manada. En un segundo escalón están los perros adultos y en un tercer escalón los cachorros.

Cuando los perros empiezan a convivir con humanos, la mayoría de propietarios caen en el error de humanizar al animal. Esta humanización deriva en la cesión de un poder de liderazgo al perro que desarrollará una conducta dominante sobre su propietario, familia, visitas, etc. así como en su forma de relacionarse con sus iguales y con otras especies.

¿Qué errores comunes comete el propietario a la hora de educar a un perro?

  • Cede ante las demandas de comida a cualquier hora: es el típico perro que, aún teniendo un horario de comida, demanda más comida cuando sus dueños están en la mesa comiendo y éstos ceden a sus peticiones.
  • Cede ante la demanda de caricias del perro: el perro no duda en acercarse a su propietario para ser acariciado y el propietario no duda en acariciarle.
  • Permite que el animal se tumbe en el sofá junto a otros miembros de la familia, en el sillón o incluso, permite que duerma en su misma cama.
  • Durante el paseo, quien controla el paseo es el perro, no el propietario. El perro tirará de la correa y hará que su propietario le siga donde él quiera.
  • Durante los juegos con el perro, éste decide cuándo empezar a jugar y cuándo acabar.
  • Come siempre antes de que su propietario desayune, coma o cene.
  • Etc.

Estos errores tan comunes en la mayoría de propietarios tienen fácil solución. Simplemente, dale comida a sus horas y como recompensa para reforzar conductas, acaríciale cuando tú quieras, lleva tú la iniciativa, no permitas que tu perro suba a tu mismo nivel: él tiene su zona de descanso, controla tú el paseo y a la hora de jugar hazlo de forma que empieces tú y acabes tú la sesión de diversión.

¿Por qué es importante educar a un perro hacia la sumisión? Hay muchas razones, pero principalmente destaca la felicidad de tu perro. Un perro sumiso no tiene otra preocupación que contentarte y disfrutar de tu compañía, cuidados y afecto. Un perro dominante no disfruta relajado de esta compañía porque como líder de su manada, tiene la responsabilidad de proteger a los suyos, no bajar la guardia ante posibles competidores que puedan arrebatarle ese poder de liderazgo, ser dominante en todo momento para reafirmar su estatus, etc.

Si realmente quieres a tu perro, no dudes en respetar su naturaleza y edúcalo hacia la sumisión: de esta forma tendrás un perro equilibrado y feliz, que disfrutará de tu compañía y de complacerte.