Cómo educar a un perro a controlar los ladridos

cómo educar a un perroCómo educar a un perro a controlar los ladridos es algo que los propietarios agradecen que se les enseñe. Evidentemente, hay razas de perros más propensas a ladrar que otras, pero si tienes un perro muy ladrador, es evidente que debes aprender a enseñarle a que sus ladridos resultan desagradables y molestos, para ti y para el entorno. De hecho, muchos son los vecinos que, agotada su paciencia, acaban denunciando al propietario, por tanto, vamos a intentar solucionar este problema.

¿Por qué ladra el perro?

El ladrido es una de las formas de comunicación verbal que utiliza el perro para expresar sus emociones: un perro puede ladrar por miedo, por estrés, como aviso, para amenazar, por aburrimiento, por excitación, por frustración, o incluso, por enfermedad.

Para aprender a cómo educar a un perro a controlar los ladridos, deberás observar y analizar el ladrido de tu perro para conocer el por qué de su insistencia a la hora de ladrar. La mayoría de veces por las cuales un perro ladra es para calmar la ansiedad que contiene y que se produce por no realizar el suficiente ejercicio, o bien, porque se encuentra solo, y el ladrido es una manera de “ahuyentar” a posibles amenazas.

Si bien es cierto que en las tiendas de mascotas venden dispositivos antiladridos, desde luego no todos son recomendables. Veamos los recursos que podemos encontrar:

  • Collar de descarga eléctrica: desde mi punto de vista, estos dispositivos deberían estar prohibidos. No se utilizan tanto para controlar sino para hacer daño. Una descarga eléctrica supone dolor para el pobre perro, que ladra porque quiere comunicarse. Sin ninguna duda no es nada recomendable.
  • Controlador de sonidos por sensores de sonidos: confunde al perro, porque se dispara tanto si ladra el perro como si se oye un ruido del vecino.
  • Controlador de ladridos ultrasónicos: solo funciona en razas pequeñas, que perciben correctamente el ultrasonido.
  • Controlador de ladridos por vibración: confunde de nuevo al perro, porque cualquier movimiento que no sea el de la garganta lo activa.
  • Silenciador de perros: dispositivo con ultrasonidos molestos para el oído del perro pero imperceptible para nosotros que se activa con el ladrido.

Todos estos dispositivos intentan controlar los ladridos del perro, pero creedme que hay propietarios que incluso llegan al punto de operar las cuerdas vocales de su perro. Me parece que atenta completamente contra la naturaleza del perro. ¿Te imaginas que en un mundo al revés, los perros nos trataran igual?

Yo soy defensora de la educación, del mano a mano entre propietario y perro. Lo más básico para empezar, es que utilices el factor estímulo-respuesta. Es muy rudimentario pero funciona. Eso sí, necesitaras de grandes dosis de paciencia y de esfuerzo por tu parte. Hazte con un pulverizador de agua, y cada vez que tu perro ladre, le pulverizas agua. De lo que se trata es de que tu perro asocie el estímulo (ladrar) con la respuesta (agua, que por cierto, debe ser desagradable para él). Si observas, que el agua no le es desagradable, sino que le resulta divertido, intenta utilizar otra respuesta que le sea desagradable (un estruendo, por ejemplo). Un ejemplo que funcionó es el uso de una bolsa de plástico. Mira el ejemplo aquí: Cómo enseñé a Uma a ladrar lo justo.

Si tu perro ladra siempre por ruidos concretos, intenta conseguir grabaciones y somete a tu perro a estas grabaciones a un volumen muy bajo que irás aumentado a medida que trabajes con el perro. Utiliza la recompensa siempre que escuches que no ladra, y utiliza el NO cuando ladre.

Aprender a cómo educar a un perro no resulta fácil. No es una varita mágica sino que dependerá mucho de tus esfuerzos como propietario.

Cómo educar a un perro a ir al baño

cómo educar a un perroCómo educar a un perro a ir al baño es uno de los primeros objetivos que se plantean los propietarios de perros. Cuando el perro empieza a orinarse o a defecar por casa, la paciencia se agota, pero déjame decirte que si el perro hace sus necesidades en casa es porque nadie le ha enseñado o le ha sabido enseñar que las necesidades no se hacen dentro de casa.

Para que comprendas mejor por qué el perro no ha aprendido a hacer las necesidades en el sitio adecuado, te voy a listar una serie de conductas llevadas a cabo por los propietarios y que son erróneas:

  • Encontrar un pipí o una caca y regañar al perro por ello: de nada sirve reñir al perro cuando hace rato que ha hecho sus necesidades. Los perros son atemporales, es decir, son incapaces de asociar una acción pasada con la consecuencia de ahora.
  • Restregar el hocico del perro sobre los orines o las heces: esta conducta tan humillante solo causa miedo y terror al perro. A la larga desarrollarás en el perro una conducta de miedo o de agresividad, por tanto, cuanto antes acabes con esta práctica ilógica, mejor.
  • Pegar o utilizar la violencia para castigar esa conducta: el uso de la superioridad no sirve para nada más que para, como en el caso anterior, desarrollar conductas de miedo o de agresividad en el perro.
  • Sacar a pasear al perro a hacer sus necesidades cuando a nosotros nos vaya bien: el perro necesita unas rutinas que debes respetar. Su sistema digestivo es un reloj, entonces, debes respetar unas horas que día a día serán las mismas.

Cómo educar a un perro a ir al baño de forma correcta:

  • Habilita una zona en la casa donde quieras que el perro haga sus necesidades. Cuanto más mayor sea el perro, más capacidad de controlar la vejiga tendrá. Un cachorro de 2 meses que no tiene la vejiga todavía formada, no controlará sus ganas, y cada dos por tres estará orinando. De todas maneras, no dudes en enseñarle dónde debe hacerlo. Para ello, la zona que has elegido la vas a habilitar con papeles de periódico. Recompensa el perro cuando orine en la zona, y di NO cuando lo haga fuera.
  • Nunca regañes o riñas al perro si encuentras un regalito por casa. No va a servir para nada. O justo en el momento se lo comunicas, o no gastes saliva ni mal humor en regañarlo porque no va comprender por qué le riñes.
  • Los perros sienten ganas de ir al baño tras 10 minutos después de comer. Los cachorros, 30 minuto. Sabiendo esto, calcula el tiempo que tardas en bajar al perro a la calle para que haga sus necesidades, y no lo olvides: recompénsale siempre. Puede ser con comida, con elogios o con caricias, pero a tu perro debe llegarle que estás muy contento con sus buenas conductas.

Si sigues estas pautas sobre cómo educar a un perro a ir al baño, no te costará nada que aprenda rápidamente a controlar su necesidad de orinar. Por otro lado, no debes confundir los orines con el marcaje. Las hembras no lo suelen hacer, pero los machos instintivamente marcarán con orina lo que consideren su territorio. Esta conducta también tiene solución aunque te la comentaré en otro artículo.